Consumo: serán medidas contra el mercado
Alejandro A. Tagliavini
Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland (California). Galardonado con el Premio a la Libertad, otorgado por Fundación Atlas para una Sociedad Libre.



En su soberbia los políticos creen que pueden potenciar, manejar el mercado, el sector privado, las personas. Pero al no tener el Estado la exigencia y el aliciente de la competencia -ya que con su monopolio de la violencia impone leyes y regulaciones a conveniencia- es ineficiente. Así, en tanto absorba recursos del sector privado y competitivo -eficiente- la economía caerá.
El Gobierno, y muchos gurús de la City, aseguran que el peso del Estado en la economía bajó con Macri porque lo estiman erróneamente: el Presupuesto sobre el PBI. Pero el peso del Estado no es ese, sino lo que retira del sector privado por vía de impuestos, inflación y endeudamiento/tasas altas -ítems que subieron mucho- y las regulaciones que impiden su libre expansión.
Por ejemplo, el consumo de combustibles, si en febrero subió 0,78% ia, probablemente debido al campo, venía registrando cinco meses consecutivos de caída del 5% promedio. En cualquier caso, disminuyó 5,5% respecto de enero. El Indicador sintético de servicios públicos (ISSP) mejoró 1% en enero respecto de diciembre, pero bajó 4% ia -menor demanda de gas, electricidad y agua- y van 9 meses seguidos de bajón, mientras que el transporte de pasajeros cayó 0,7% registrando caídas desde agosto.
Así, el Gobierno anunciará este miércoles medidas para “reactivar el consumo” que serán contrarias al mercado desde que, dado el marco del “modelo” macrista, implican directa o indirectamente un aumento del peso del Estado: lanzamiento de nuevos créditos de Anses y el “reforzamiento” de los “Precios Cuidados”.
Confunden inflación con suba de precios. La variación de precios es un indicador básico de la economía que transmite información para que el mercado funcione: cuando las personas demandan celulares, sube el precio para que los fabricantes se vean tentados a fabricar más.
La inflación es la depreciación de la moneda -que cumple con la curva de OD como cualquier producto- por un exceso de oferta sobre la demanda, en tiempo real. Obviamente, nada tiene que ver con la “reputación o credibilidad” del BCRA, en tanto que la “dolarización” -que ya fracasó, por razones políticas, y que en Ecuador no ha catapultado a la economía- es sólo un parche que no va al fondo de la cuestión.
Según un dirigente de la UIA, los tres drivers de “la inflación” de los costos empresariales son: los salarios, el tipo de cambio y el aumento de las tarifas. Además de la tasa de interés tan alta, que trasladan a los precios. De aquí surge que el dólar no provoca inflación -en todo caso, pass through- y las tasas sí, porque son generalizadas para toda la economía.
La tasa de plazos fijos de los depósitos mayoristas, en el último mes, aumentó 11 pp, de 37% a 48%. Entretanto, la que cobran los bancos por adelantos en c.c. -la financiación más usada por las empresas- pasó del 53,7% al 68,5%, a lo que hay que sumar gastos administrativos, ingresos brutos y otros costos internos llegando el CFT a más de 95%. Así es cómo el crédito a privados apenas alcanza al 14% del PBI.
Si se dolarizan portafolios, vendiendo bonos y acciones -que están en mínimos de la gestión Macri, y van para peor- haciendo subir el riesgo país -los CDS ya marcan una posibilidad de default de 50% en cinco años- se debe a que la economía del peso tiene rentabilidad negativa.
El pass through puede provocar la suba de precios directa o indirectamente relacionados con el exterior, pero es falso que la suba del dólar de más de 100% en 2018 haya dejado arrastre inflacionario para 2019. Ahora, el Gobierno intenta mantener el dólar “calmo” empeorando la situación al impedir que los precios en el mercado se acomoden naturalmente.
Según el Stand By Agreement (SBA) con el FMI, que delimita la zona de no intervención (ZNI), la autoridad monetaria vende cuando la supera y compra en la inversa. En el BCRA creían que el dólar iba a estar en la parte baja de la ZNI, como fue durante el verano permitiéndoles una buena emisión para comprar dólares cuando la demanda de pesos caía brutalmente.
El BCRA pretende controlar al dólar con las subastas que arrancan hoy -u$s 60 M diarios- y la oferta del agro. Escribió el presidente de la CRA que habrá una cosecha récord, “a pesar de la sequía del año anterior, las altas tasas de interés y la presión impositiva”. Pero aclara que es el exportador el que liquida divisas y no el productor que hoy está muy ahogado y vende rápido. En cambio, “el exportador tiene 9 años y medio para liquidar, un spread incomprensible” se queja la CRA aireando una desavenencia entre quienes deberían ser socios dejando explícita una crisis.
Finalmente, a cambio de tanto peso, el Estado debería mejorar la infraestructura, se queja la CRA, cosa que al contrario del discurso oficialista no ocurrió: “Donde antes salían 3 camiones hoy salen 20… (ese es) el esfuerzo del productor, pero se encuentra con los mismos caminos y en peor estado”.


Publicado en Ámbito Financiero.
 

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