Coronavirus: para levantar la cuarentena, las escuelas y jardines primero
Edgardo Zablotsky

Ph.D. en Economía en la Universidad de Chicago, 1992. Rector de UCEMA. En Noviembre 2015 fue electo Miembro de la Academia Nacional de Educación. Miembro del Consejo Académico de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. Consultor y conferencista en políticas públicas en el área educativa, centra su interés en dos campos de research: filantropía no asistencialista y los problemas asociados a la educación en nuestro país.




Luego de varias semanas de necesaria cuarentena por la pandemia de coronavirus , es claro que la misma comenzará a flexibilizarse. Sin embargo, las discusiones de cómo hacerlo parecen no tomar en cuenta lo realizado en otras latitudes que decidieron transitar un camino similar.
 
Veamos lo realizado en el terreno educativo por Nueva Zelanda, Noruega y Dinamarca, quienes coincidieron en el primer paso: reabrir los jardines de infantes y los primeros grados de las escuelas. ¿Inesperado? Definitivamente no. Al fin y al cabo, cómo es posible que los padres puedan regresar al trabajo si sus niños deben permanecer en el hogar.
 
Veamos los hechos. El martes 27 de abril, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Arden , anunció que disminuía el nivel de alerta por el coronavirus, por haberse logrado la ausencia de transmisión local. El anuncio era esperado, al igual que el hecho que a partir de dicha fecha se permitió la reapertura de algunas empresas y de las casas de comida para llevar . Lo que sí podría llamarnos la atención fue su anuncio que también reabrirían las escuelas primarias y aún los jardines de infantes y guarderías , por supuesto con medidas de distanciamiento físico.
 
La primera ministra reiteró que, bajo el nivel de alerta tres, el consejo de permanecer en casa se mantenía, incluidos los niños en edad escolar. En sus propias palabras: "Si puedes trabajar desde casa, hazlo. Los niños deben ser enviados a la escuela en escenarios donde eso no es posible, por lo que estamos esperando bajos niveles de asistencia". Por ello, los jardines de infantes abrieron sus puertas al igual que las escuelas, para los niños, hasta la edad de 10 años, cuyos padres debían retornar a sus trabajos.
 
Un escenario similar lo encontramos en Noruega , donde el gobierno reabrió los jardines de infantes, a partir del 20 de abril, en la primera etapa del levantamiento de la cuarentena. Una semana después, los niños, hasta los 11 años, regresaron a clases. El gobierno noruego señaló que la decisión liberaría a cientos de miles de padres de la necesidad de proporcionar cuidado infantil durante las horas de trabajo.
 
Por su parte Dinamarca , al dar sus primeros pasos para el levantamiento de la cuarentena, se convirtió el 15 de abril en el primer país europeo en reabrir sus escuelas, comenzando por guarderías y jardines de infantes. En palabras del Primer Ministro, Mette Frederiksen : "El gobierno estaba abriendo las escuelas para los estudiantes hasta el quinto grado primero (10 años), porque el requisito de cuidar de ellos representaba una mayor carga para la sociedad".
 
Es claro que la foto es similar en tres países que han enfrentado con éxito la pandemia y han comenzado a permitir el retorno a las actividades productivas. ¿Cómo lograrlo con éxito sin que los más pequeños retornen a los jardines y escuelas?
 
No es necesario volver a inventar la rueda. Si nuestro país ha decidido comenzar a levantar gradualmente la cuarentena debería seguir el ejemplo de sociedades como la neozelandesa, donde la racionalidad priva al momento de delinear las políticas públicas.
 

Publicado en La Nación.

 

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