El pacto Macro
Diana Ferraro
Escritora


¿Debe la Argentina desangrarse hasta 2023? Puede convenirle a cierta oposición para terminar para siempre con las chances electorales de los actuales gobernantes. Pero, por cierto, a los argentinos nos importa muy poco la suerte de los políticos y, en cambio, muchísimo nuestra propia suerte y la de nuestro querido, maltratado y único país.


Por lo tanto, si es posible hacer algo ahora para permitir lo que precisamos—inmediato crecimiento y mucho trabajo—debemos exigir que se haga. Por supuesto, a este gobierno, aunque presente el plan más maravilloso, nadie le creerá y la inversión no llegará. Pero a un programa mínimo firmado por el conjunto de la clase política y la oposición, todos le creerán. Gobierne quien gobierne, ese programa mínimo será respetado por todos. Y refrendado por el Congreso, además. Las dos cámaras.
El gobierno puede estabilizarse si el conjunto de sus dirigentes propone este pacto macro, recogiendo en él algunas de las medidas que ya propone la oposición.
El pacto macro no tiene que proponer mucho sino tres cosas básicas:
1) Estabilización de la moneda consensuada, sin límites al ingreso del dólares y convalidando el bimonetarismo de hecho, con las medidas complementarias tendientes a ir liberando el mercado de cambios
2) Un solo punto de la futura reforma laboral que liberará a los empleadores de los juicios por despido y permitirá la inmediata contratación en blanco: creación de un único seguro de desempleo contra prestación de trabajo formal, estudios, capacitación o empleo temporario, que reemplace todos los planes de pobreza (excepto la AUH). Los empleadores o capacitadores, ya sean las empresas privadas grandes o PYMES, los municipios, los sindicatos, las instituciones educativas o particulares, serán los garantes de que los que reciben el seguro brinden la contraprestación y queden registrados como trabajadores formales o en tránsito para, además, garantizar su aporte, presente o futuro, al sistema jubilatorio.
3) Eliminación paulatina de las retenciones a las exportaciones según nuevo esquema de futura reforma impositiva.
Si el gobierno decide dar vuelta el hoy endiablado tablero y comenzar a ordenar sus fichas, la oposición no podrá no acompañar lo que, en definitiva, es  parte de su propuesta. Recuperará parte de su autoridad hoy perdida y tendrá un mejor futuro que el que se prevé hoy.
Queda el tema de la lucha por derrotar para siempre al kirchnerismo. Pero, lo mejor para la Argentina, es que éste se derrote a sí mismo, cambiando de verdad, tal como había propuesto antes de ganar las elecciones presidenciales y adoptando una política económica eficiente. En vez de neoliberal o liberal, pueden llamarla así: política pragmática eficiente.
La reunión de Cristina Kirchner con Melconian abre una puerta a la posibilidad de este pacto. Ella ya escuchó lo que se puede hacer y está seguramente lista para escuchar cómo hacerlo y sentarse con los otros dirigentes del Frente de Todos a la misma mesa para hacer una propuesta conjunta a la oposición.
Si bien las causas judiciales contra Cristina Kirchner seguirán su inevitable curso, la opinión pública estará más sensible a perdonarla si ayuda con honestidad a enderezar el país. Después de todo, ella solo es culpable de haber dejado en pie un sistema que montó su marido, siguiendo los usos y costumbres políticos tolerados—erradamente—por todos. antes del inmenso fracaso económico. El arrepentimiento y devolución del dinero sustraído al Estado son la salida. Y, por cierto, el fin de toda práctica corrupta en el Estado
En cuanto a Mauricio Macri, la hora de mostrar grandeza y ponerse por encima de todos, no puede serle más propicia.
Y el resto se acomodará y... ¡que Dios reparta suerte, como se desea a los toreros!


 

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