El presente artículo fue escrito el 01/07/2025.
Malú Kikuchi ha sido columnista, conferencista y Premio a la Libertad 2013 de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre.
Malú Kikuchi se fue hoy 01/07/2025, meses
después de su marido, Kanji. Ella tuvo un rol importante en el periodismo y el
desarrollo del periodismo liberal.
Para todos era Malú Kikuchi, aunque se
llamara María Luisa Shiboni. Nunca supe por qué motivo Bernardo Neustadt me
pidió que condujera su espacio radial ese día de sus vacaciones estivales. Lo
más grave fue que yo acepté. Y yo era un 'queso', nervioso, inseguro, inmaduro
en el micrófono.
En cambio Esteban Mirol lo hacía perfecto.
Al frente de la producción ese día estaba Malú. De golpe, sin conocernos, ella
alivió mi carga, me contuvo, me concedió 'aire' y me ayudó a en la travesía.
¿Cómo no iba a buscar su amistad? Y ella me la concedió. La anécdota volvió a
mi memoria ahora que ella se fue, meses después que despidió a Kanji, su
marido. En el sepelio me prometió volver a comer. Con el paso del tiempo uno
aprende que las emociones limitan las palabras, aún las bien intencionadas.
Hijos y nietos honrarán su memoria.
Malú siempre fue periodista. También fue
liberal -recordar que en la Argentina, 'liberal' en lo económico es
'conservador' en lo político. Nunca ocultó su amistad con los Alsogaray. En
verdad, los conoció a todos en la intimidad, donde no se puede ocultar la
verdad. Estaba en su ADN. Si bien Malú redactaba muy bien, ella priorizó la
producción en radio y TV. En esos tiempos, Neustadt fue un pionero de lo que
hoy parece tan sencillo: política en la mañana radial y también en la tele
convencional. Malú, al igual que Clara Mariño, estuvieron ahi, y podrán
atestiguarlo juniors de esos días, tal como Daniel Hadad y Marcelo Longobardi.
Volvamos sobre el tema: en tiempos en que
la comunicación social era dominada por las ideas de izquierda -aún estaban
cercanos los '70-, Malú siempre defendió lo que hoy se llamaria 'la libertad'.
No es casualidad que Javier Milei la siguiera en X.
Cuando Neustadt y Mariano Grondona
separaron sus avatares profesionales, Malú se fue con Mariano, y fue un puntal
en años valientes de 'Hora Clave'. Todavía recuerdo cuando iba a asumir Néstor
Kirchner, él se animó a difundir la extraordinaria cobertura de Marcelo López
Masía -hoy día en Urgente24- desde Río Gallegos, Provincia de Santa Cruz,
cuando intentaron lincharlo algunos impresentables del Frente para la Victoria
Santacruceña porque preguntó al 'Pinguino' dónde estaban depositados los
dólares compensatorios por la privatización de YPF. Un tema que todavía es
actual por todo lo que pasa con YPF. Malú estuvo en todo el backstage de esos
tiempos, cuando buena parte del periodismo se aferró 'a la pauta'.
Obvio que conocí a Malú mucho antes que al
'Chino', su hijo Carlos Kikuchi, quien siguió sus pasos en lo que hoy día se
llama comunicación social; y a su hija María José -en verdad, me la presentó
María Luisa MacKay en Río de Janeiro-. Con Malú tuvimos muchos amigos
comunes,por ejemplo Susana Merlo, con quien hemos decidido no amilanarnos
frente a esta vida inexorable.
La entrevista
Entre los variados emprendimientos
periodísticos que inventé, con suerte dispar, estuvo Edición i, que tuvo una
primera etapa televisiva, en el viejo canal Plantas y Escritorios, según
ironizaba Jorge Lanata, y luego una versión escrita, de la que pueden dar fe
Tomás Vidal, María José Bonacifa y Guillermina Fossati. El 16/08/2006
publicamos una entrevista a Malú, y en vez de seguir hurgando en las anécdotas
prefiero reproducirla porque hace 19 años ella estaba vital, no había avanzado
esa maldición de la Degeneración Macular Húmeda (DMAE), que mi padre también la
padeció. La entrevista se tituló: “Hay un público ávido de escuchar una campana
que no sea la oficial”. Y aquí va, 19 años atrás:
Con Malú Kikuchi ocurre un fenómeno que
nunca difundirá la prensa ‘políticamente correcta’: ella tiene un universo de
seguidores cualquiera sea la experiencia periodística que emprenda. Ella ha
logrado convocar a una interesante comunidad de personas que coinciden en
cuestionar el gobierno de Néstor Kirchner. Un hábil estratega de la
comunicación gubernamental debería considerar tener algún canal de diálogo con
Malú, pero no es el caso de la Secretaría de Medios que conduce Enrique
Albistur, quien prefiere aislar a los periodistas que discrepan con Kirchner,
formulando una pregunta equivocada que oculta su propia pereza o torpeza:
"¿Y ese cuántos puntos de rating tiene?" Malú ha aprendido a
transitar las plataformas más diversas: radio, TV y ahora profundizará su
experiencia en Internet.
La revista EDICIÓN i la entrevistó días
atrás: CIUDAD DE BUENOS AIRES ( EDICIÓN i). Antes de ser periodista, Malú
Kikuchi (María Luisa Shiboni porque en el Registro Civil no le creyeron a sus
padres que Malú es un nombre en Francia, y Kikuchi porque es su apellido de
casada) fue productora de dos de los conductores más importantes de los medios
electrónicos argentinos: de Bernardo Neustadt y de Mariano Grondona. ‘Hora
Clave’, cuando comenzó en ATC, tuvo a Malú organizando el aire de Grondona, y
luego ella decidió intentar su propio ‘aire’, aprovechando una abundante agenda
que había acumulado y sus muchas inquietudes. La experiencia ha resultado
satisfactoria desde lo periodístico, extenuante desde lo económico.
Pero ahí sigue Malú, de lunes a viernes de
7:00 a 9:00 en Radio Colonia AM 550, y prepara una ofensiva en Internet más
allá de su blog www.lacajablog.blogspot.com/ Temporariamente, la suspensión del
canal Política + Economía la dejó sin TV, pero ¿hace falta abultar los costos
cuando los periodistas que discrepan con Kirchner carecen de publicidad oficial
y hay presión del Gobierno sobre las empresas privadas para que tampoco pauten?
El comportamiento que denuncia Jorge Fontevecchia desde su periódico ‘Perfil’,
Malú lo ha sufrido bastante antes. Es respetable que Malú, en medio de la
necesidad de muchos periodistas de ingresar al ‘kirchnerismo’, ella se mantuvo
intransigente en sus convicciones y en sus cuestionamientos al Presidente, a sus
colaboradores y a sus políticas.
El diálogo de EDICIÓN i con ella fue el
siguiente: -¿Cuál es su visión de los medios de comunicación en el gobierno de
Néstor Kirchner? ¿El comportamiento de los medios ha sido diferente a lo
ocurrido con Raúl Alfonsín o con Carlos Menem o con Fernando De la Rúa o con
Eduardo Duhalde? ¿Se atrevería a hacer un comparativo? -La mayoría de los
medios (salvo pocas y honrosísimas excepciones) están al servicio del gobierno
K. Por convicción y por conveniencia.
En tiempos de Alfonsín los medios acababan
de salir del Proceso, usaban la libertad con mucha moderación, había todavía
bastante autocensura. Recordemos que Alfonsín se inventó, o le inventaron, un
complot, en el que creyó, o le convino creer, para decretar un estado de sitio
y meterse con varios ciudadanos inocentes de cualquier acusación. Entre ellos
estaban Rosendo Fraga y Horacio Rodríguez alias ‘Daniel Lupa’. No era la
situación ideal para que los periodistas ejercieran una libertad total. Con
Menem y De la Rúa la libertad de prensa fue absoluta. Con Duhalde hubo libertad
de prensa, pero por alguna razón los opositores no se sentían totalmente
cómodos, algo flotaba en el aire, algo que nunca se materializó, pero que
estaba ahí. -¿Cuál es su opinión de la publicidad oficial o con fondos del
Estado? ¿Cuál cree Ud. sería el mecanismo más apropiado para canalizar la pauta
publicitaria gubernamental? -El gobierno K usa la publicidad oficial (nuestra
plata) para premiar, comprar o castigar a periodistas ‘buenos’ (adictos) y a
periodistas ‘malos’ (que critican). -¿Qué ocurre con los anunciantes privados?
¿Qué es lo marca sus decisiones de pautar o no? -La mayoría de los anunciantes
privados se pliega a la ola oficial. Si hay publicidad del Estado son más
propensos a pautar. Nunca entendí qué determinaba, en el caso de los programas
político/periodísticos, el apoyo de los privados.
-¿Hay algún interés entre las empresas
privadas de priorizar la defensa de la economía libre y de los mercados
capitalistas a la hora de asignar sus pautas institucionales de propaganda?
¿Cómo evalúa Ud. la necesaria autodefensa del ‘sistema’ que el capital privado
debería promover? -No hay ningún interés. Es más, pautan en programas que
defienden el sistema socialista para que no los ataquen. Aquellos que defienden
el sistema capitalista son considerados ‘tropa propia’ y no es necesario
apoyarlos. (No hace mucho, hablando con un fuerte empresario que no me apoya,
le dije: tendrían que poner algo en otra canasta, nada dura para siempre, y me
contestó: con este gobierno o con otro, siempre vas a necesitar de los
empresarios, así que porqué voy a auspiciarte y molestar a alguien en el
gobierno si cuando se vayan vos todavía me vas a necesitar. Lo terrible es que
tiene razón. Y conste que no me privo de citarles a Lenin: "No saben que
están fabricando la cuerda con que los vamos a colgar". –
Ud. participó directamente de experiencias
importantes en la comunicación política-empresaria junto a Bernardo Neustadt y
a Mariano Grondona, ¿Ud. cree que esas experiencias son irrepetibles? ¿Cómo
evalúa el mercado de opinión política en la TV y en la radiofonía argentina?
-‘Tiempo Nuevo’ fue un programa
absolutamente irrepetible. Tenía la velocidad, la pasión, la fuerza, el ritmo
fenomenal de Bernardo y el análisis equilibrado y lúcido de Mariano. Era
perfecto. Además de único. Hoy los programas
político/empresario/económico/periodísticos, abundan. En el mercado, 2006, hay
un 90% de programas que apoyan al gobierno y mientras agoniza el 10% restante.
-¿Qué balance hace de ‘La Caja de Pandora’ durante su paso por P + E? ¿Qué
ocurrió con Pramer? -Creo que ‘La Caja de Pandora’ daba para más y fue un
programa digno. Escuché de parte de los voceros de la empresa Pramer toda clase
de explicaciones, y no entendí porqué cerraban. Pero cerraron. Las
explicaciones pasaron por: "Esto no es oficial, pero las presiones se
hicieron insoportables"; o "Nos queremos dedicar al mercado
internacional y dos canales de política argentina no se venden en el
exterior"; o "Clarín compró parte de las acciones, tiene el manejo de
la empresa y quiere su propia línea editorial". Todas las explicaciones
son válidas, puede que las 3 sean ciertas, no importa. Lo importante es que se
cerraron dos canales periodísticos (P+E y PlusSatelital) que no eran totalmente
afines al gobierno.
-¿Cuál es su experiencia en Radio Colonia
durante un horario muy competitivo en la radiofonía local?
-¡Gracias a Dios por Colonia y la ROU! (N.
de la R.: República Oriental del Uruguay). La radio atraviesa una situación de
precariedad extrema, no tiene móviles ni locutores. A pesar de lo cual la
audiencia es espectacular, probablemente por el alcance de la radio, que está
en el 550 de AM y tiene gran potencia.
En cuanto al programa, no es que sea bueno,
resulta que es casi único en defender ciertas cosas y atacar otras. El horario
es competitivo, pero la posición política no es compartida por la mayoría de
los demás programas. Esa es la ventaja comparativa. Hay un público ávido de
escuchar una campana que no sea la oficial.
-¿Qué visión Ud. tiene del periodismo
político hoy día?
-Lamentable. Exceso de información y muy
poca formación para procesarla. El resultado no es bueno. Y 60 años de
educación en los valores de la ‘solidaridad’ populista no permiten una visión
clara ni de lo que ocurre en el país ni en el mundo. -¿Por qué la oposición
luce tan fragmentada frente a Néstor Kirchner? -Demasiados generales sin
ejércitos. La oposición está atomizada como nunca en la historia argentina. Los
objetivos no están claros y el orden de prioridad no existe. Enfrente, un
enorme ejército al que no le importa quién sea el general mientras sea dueño de
una caja (y no la de Pandora) y esté dispuesto a compartirla. Una explicación
posible es que la UCR, partido alrededor del cual se ha nucleado la oposición
por años, está a su vez, fragmentado. Hoy hay 3 radicalismos, el K (que es el
que tiene gobierno y poder), el alfonsinismo que propone a Lavagna y el
ortodoxo, "que se rompe pero no se dobla".
-¿Néstor Kirchner o Cristina de Kirchner, a
quién prefiere para el año 2007?
-Ninguno de los dos. Prefiero a Cristina
candidata porque sacaría muchos menos votos que K. Para gobernar, prefiero a K,
el no es jacobino, ella si. Y además prefiero malo conocido que peor por
conocer.
Publicado en Notiar.