Andrés Oppenheimer
Columnista del Miami Herald/el Nuevo Herald. Fue miembro del equipo ganador del Premio Pulitzer, y ha recibido el Premio Ortega y Gasset, Premio Rey de España y el Emmy.
Ahora que el presidente
Donald Trump ha desplegado el mayor buque de guerra de Estados Unidos en el
Caribe y el régimen de Venezuela teme un ataque inminente, es el momento
perfecto para ofrecerle una estrategia de salida al dictador Nicolás Maduro. Es
cierto que la comunidad internacional y la oposición venezolana le ofrecieron
varias veces en el pasado una salida negociada a Maduro, y este último siempre
usó estas negociaciones para ganar tiempo, incumpliendo después todas sus
promesas. Pero esta vez podría ser diferente, según señalan cada vez más
expertos. A diferencia del pasado, ahora existe una amenaza creíble de
intervención militar por parte de Estados Unidos. José Morales-Arilla, un
profesor del Tecnológico de Monterrey, México, y quien tiene un doctorado de la
Universidad de Harvard, escribió un artículo el 18 de noviembre en Caracas
Chronicles afirmando que ha llegado el momento de que Trump “ofrezca
alternativas de salida inteligentes en Venezuela”. Según Morales-Arilla, la
actual presión militar, junto con ofertas de amnistía a algunos funcionarios,
podría romper la coalición del régimen de Maduro. Cuando le pregunté qué
entiende por “alternativas de salida inteligentes”, Morales-Arilla me dijo que
—en coordinación con la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz,
María Corina Machado— Trump debería proponer un plan de salida de dos carriles
a altos funcionarios de Venezuela. A Maduro y otros funcionarios responsables
de crímenes de lesa humanidad se les debería ofrecer un salvoconducto a un país
donde se sientan seguros. Sin eso, nunca se irán pacíficamente, porque saben
que tarde o temprano serán juzgados independientemente de las promesas que se
les hagan hoy, afirmó.
Pero existe un segundo
grupo de funcionarios venezolanos que no son directamente responsables de
graves violaciones de derechos humanos. A ellos, Trump debería ofrecerles una
amnistía, para incentivarlos a romper con Maduro, señaló Morales-Arilla. Se
trata de personas vinculadas al régimen que han sido corruptas o han cometido
delitos graves, pero que no alcanzan la gravedad moral y legal de quienes
ordenaron personalmente masacres o han dirigido centros de tortura. Obviamente,
ver imágenes de Maduro tomando mojitos en Cuba o cenando en un lujoso
restaurante en Turquía sería un hueso duro de roer para las víctimas de su
brutal régimen, que ha sido acusado de miles de ejecuciones extrajudiciales. Pero
una alternativa aún peor sería que Maduro permaneciera en el poder durante los
próximos años, dicen muchos analistas. Eso podría suceder si Trump decide no
atacar, o si limita la acción militar a objetivos secundarios, como
laboratorios de drogas o una base militar en algún lugar remoto, sin
representar una amenaza directa para el régimen, argumentan. Trump podría
decidir no buscar un cambio de régimen en Venezuela por considerar que eso lo
arrastraría a un conflicto prolongado que sería impopular en Estados Unidos.
Algunos expertos sugieren que Trump le ofrezca a Maduro opciones de salida aún
más generosas que un boleto de avión a Cuba o Turquía. Francisco Rodríguez,
investigador del Centro de Investigación Económica y Política de Estados
Unidos, escribió en la revista Foreign Affairs el 17 de noviembre que Trump
debería buscar un acuerdo para lograr un gobierno compartido entre Maduro y la
oposición.
“Salvo una invasión —una
medida que cuenta con escaso apoyo interno y para la cual la movilización
actual es insuficiente—, una demostración de fuerza probablemente no bastará
para derrocar al régimen de Maduro”, escribió Rodríguez. “Los ataques aéreos
por sí solos nunca han logrado derrocar a un jefe de Estado”. En la práctica,
“esto significaría que los representantes del régimen tendrían que aceptar
asignar cuotas a la oposición en ramas clave del gobierno”, escribió Rodríguez.
Me temo que es demasiado tarde para negociar un gobierno compartido. Ya se
intentó varias veces antes, y Maduro no cumplió su parte del trato. Solo existe
un gobierno legítimo en Venezuela, y está liderado por Edmundo González
Urrutia, el líder opositor exiliado respaldado por Machado, quien ganó las
elecciones del año pasado por amplia mayoría. En lugar de buscar un gobierno
compartido, la comunidad internacional debería ofrecer un salvoconducto para
Maduro y su círculo íntimo, y una amnistía para otros funcionarios no
directamente vinculados a crímenes de lesa humanidad. Eso, junto con la actual
presión militar, podría quebrar la unidad de la dictadura venezolana.
Publicado en El Nuevo Herald.