Sergio Crivelli
Periodista. Columnista político y cronista parlamentario.
jUna reciente
encuesta del Pew Research Centre -“think tank” no partidario con sede en
Washington DC- reveló que más de la mitad de los americanos no cree que los
periodistas actúen en beneficio del interés general. Sospechan que persiguen
otros fines más allá del de informar.
Según el
“newsletter” GZero Daily que difundió esta información, la tendencia a la
pérdida de credibilidad del periodismo es un proceso que dura varias décadas en
los Estados Unidos. En la del 60, dos tercios de los consultados creían
firmemente en lo que reportaba el mítico presentador de la CBS Walter Cronkite.
Hoy, una mayoría
del 57% tiene poca confianza en que los periodistas actúen en el mejor interés
público. Un 40% dice que no les tiene demasiada confianza y un 17% que no les
tiene ninguna. Por lo contrario, un 43%
les tiene mucha o bastante confianza.
En informes
anteriores, el Pew Reserch Centre alertó sobre otros retrocesos del periodismo.
Por ejemplo, la pérdida de confianza en comparación con otras instituciones y
profesiones como los militares, los científicos y hasta la policía. En pocas
palabras: la mayoría le cree más a un policía que a un periodista.
Hay asimismo
dudas sobre los objetivos reales de las organizaciones periodísticas, fenómeno
que encuestas locales ya han registrado en Argentina. También detectaron un
desplome en la imagen de los medios que habían alcanzado enorme protagonismo y
prestigio en la vuelta a la democracia 40 años atrás.
Los motivos de la
suspicacia respecto a los medios, en realidad, son variados. En principio, el
desprestigio general que afecta a las instituciones. Cuando los periodistas
señalan la cada vez más baja participación electoral atribuyéndola a la crisis
de representatividad de los políticos, deberían antes mirarse al espejo y
preguntarse a quiénes creen representar. Qué veracidad conceden los lectores y
la audiencia a la información que difunden.
Una fuente de
pérdida de confianza en los medios proviene de los canales de noticias que
trasmiten 24/7 y hacen de la presentación de la información un show no pocas
veces ridículo. Otra fuente de desprestigio: los paneles de expertos, idóneos o
habilitados para opinar cualquier cosa sobre cualquier asunto.
En este marco, la
mayor parte de los grupos mediáticos se concentraron en trasmitir en cadena
nacional privada desde hace meses denuncias contra el jefe de Gabinete, Manuel
Adorni, con el objetivo de hacerlo renunciar. Una operación política que no
afectó la economía que durante marzo vio el crecimiento de la actividad
industrial y de la construcción, además de seguir sumando dólares y aumentando
las reservas, lejos de cualquier crisis. Hasta una importante calificadora de
riesgo mejoró la nota de la Argentina y el pago de la deuda hasta el fin del
mandato de Milei está asegurado. El contraste entre el partisanismo político de
los medios y la realidad es tanto que la pregunta obligada es ¿hasta cuándo
podrá seguir machacando el periodismo a Adorni y con qué resultado si la
justicia no le da una mano urgente?
Publicado en La Prensa.