I. Delfino: ¨Estado de bienestar e inmigración: la tensión persistente¨
Señala Ignacio Delfino: "En una sociedad organizada exclusivamente en torno a la propiedad privada, la inmigración no constituiría un problema. La decisión de aceptar o rechazar extranjeros correspondería a cada propietario o comunidad de propietarios, de acuerdo con sus intereses y necesidades particulares. Como cualquier otra elección de mercado, los costes y beneficios de esas decisiones recaerían sobre quienes las tomaran. La política migratoria no sería una sola, diseñada centralmente por el Estado, sino el resultado de millones de decisiones voluntarias y descentralizadas."