César Yegres Guarache
Economista. MSc en Finanzas. Profesor universitario. Director Ejecutivo
de la Cámara de Comercio de Cumaná. Mención especial, Concurso Internacional de
Ensayos: Juan Bautista Alberdi: Ideas en Acción. A 200 Años de su Nacimiento
(1810-2010), organizado por Fundación Atlas para una Sociedad Libre.@YegresGuarache / cyegres@udo.edu.ve
Corría un convulsionado año 1993 en
Venezuela, días de una campaña por la Presidencia de la República signada por
la destitución del primer mandatario nacional y el ocaso de los 2 principales partidos
políticos, luego de 35 años de alternancia en el poder. Un ambiente enrarecido,
sin duda, porque una nación que había sido modelo de estabilidad institucional
y económica, con un proceso de movilidad social extraordinario y que parecía
dirigida al desarrollo se veía, no tan de pronto, marcada por la incertidumbre
y el desasosiego.
Uno de los temas recurrentes de esa
campaña fue la economía. La continuidad del conjunto de reformas iniciadas en
1989 -que buscaban insertar al país en la senda del crecimiento basada en una
relativamente tímida liberación y desregulación de la economía- representaba un
claro parteaguas entre los 4 candidatos con oportunidad de ocupar la silla
presidencial en el Palacio de Miraflores. Tales reformas fueron vilipendiadas sin
cesar por partidos políticos, medios de comunicación, gremios y círculos de
intelectuales.
En ese contexto, uno de los candidatos,
del tradicional partido demócratacristiano pero con un perfil propio muy
independiente, declaró públicamente sus creencias en el catolicismo y en un
sistema de libertades económicas. Nadie se había atrevido a tanto. En los
comicios de diciembre de 1993 obtuvo 22% de la votación nacional, ocupando el
tercer lugar.
Han transcurrido 25
años. Ni los más pesimistas podían imaginarse la calamitosa situación que se
presentaría en Venezuela por seguir precisamente un rumbo contrario a lo propuesto
por el demócratacristiano quien, por cierto, no ha tenido ninguna figuración
política relevante desde ese entonces. Quizás no sirva de mucho especular
acerca de lo que hubiese ocurrido en el país si aquel candidato hubiese llegado
al cargo de Presidente, pero sí reflexionar acerca de la necesidad de convencer
hoy a la mayoría de los venezolanos, no tanto en el ámbito de la religión,
porque el 80% de la población es católica, sino de todo lo que podría lograrse
en términos de riqueza y bienestar material si se le brinda a la libre
iniciativa privada una verdadera oportunidad. Los ejemplos “milagrosos”
abundan.